Luego de leer el texto de Susan Sontag “Ante el dolor de los demás”, compuse esta serie de imágenes que luego se transformaron en un Gif y en un Cine de Dedo. El interrogante que se me presentó fue el de qué función cumplen las imágenes de guerra. ¿Sirven para generar consciencia? ¿Sirven para generar repudio? ¿Los medios masivos de comunicación anestesian lentamente nuestras reacciones hacia ellas? “La conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar. La gente tiene medios para defenderse de lo que la perturba (…) Esto parece normal, es decir, adaptación. Al igual que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible habituarse al horror de unas imágenes determinadas” (Susan Sontag, Ante el dolor de los demás, pág.38) En base a estas reflexiones decidí realizar un pequeño corto, contando la historia de un soldado lleno de ira. Pero estos pequeños personajes son en realidad muñecos de plástico y otros de plastilina. Decidí utilizar el humor y no la imagen de muerte real, para generar otro acercamiento hacia las imágenes de guerra y no producir esa suerte de saturación hacia el horror. Hacia el final de esta historia introduje una pequeña reflexión muy mía, sobre el poder destructivo humano y el poder purificador de la Pachamama. Por más odio y violencia que podamos generar en este planeta, nunca escaparemos de las fuerzas de la Naturaleza, y eso es algo contra lo que ciertamente nunca podremos luchar.
Luego de leer el texto de Susan Sontag “Ante el dolor de los demás”, compuse esta serie de imágenes que luego se transformaron en un Gif y en un Cine de Dedo. El interrogante que se me presentó fue el de qué función cumplen las imágenes de guerra. ¿Sirven para generar consciencia? ¿Sirven para generar repudio? ¿Los medios masivos de comunicación anestesian lentamente nuestras reacciones hacia ellas? “La conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar. La gente tiene medios para defenderse de lo que la perturba (…) Esto parece normal, es decir, adaptación. Al igual que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible habituarse al horror de unas imágenes determinadas” (Susan Sontag, Ante el dolor de los demás, pág.38) En base a estas reflexiones decidí realizar un pequeño corto, contando la historia de un soldado lleno de ira. Pero estos pequeños personajes son en realidad muñecos de plástico y otros de plastilina. Decidí utilizar el humor y no la imagen de muerte real, para generar otro acercamiento hacia las imágenes de guerra y no producir esa suerte de saturación hacia el horror.
ResponderEliminarHacia el final de esta historia introduje una pequeña reflexión muy mía, sobre el poder destructivo humano y el poder purificador de la Pachamama. Por más odio y violencia que podamos generar en este planeta, nunca escaparemos de las fuerzas de la Naturaleza, y eso es algo contra lo que ciertamente nunca podremos luchar.